Historia y legado
El buque escuela más veterano
de Hispanoamérica
La historia del Capitán Miranda empieza con una paradoja: nació para medir el mar, no para surcarlo a vela. Botado en 1930 en los astilleros de Matagorda, en Puerto Real, Cádiz, tras ganar el concurso internacional que convocó el gobierno uruguayo, fue durante más de cuatro décadas un buque hidrográfico, silencioso y puntual, que levantó la cartografía de las costas de su país.
Cuando parecía destinado al desguace, Uruguay decidió darle una segunda vida. En 1977 comenzó su transformación en una estilizada goleta de tres palos, con más superficie de vela y nuevas instalaciones, y en 1978 volvió a la mar con su nueva identidad. Desde entonces es el aula flotante de los guardiamarinas de la Armada Nacional.
Gaditano de nacimiento y uruguayo de adopción, el Capitán Miranda une dos orillas del mundo hispano: la que lo vio nacer y la que lo hizo leyenda.
Su gran aventura llegó en 1987 y 1988, cuando se convirtió en el primer buque uruguayo en dar la vuelta al mundo, con escala en Sídney entre veleros llegados de medio planeta. Y siempre que se ha cruzado con el Juan Sebastián de Elcano, la ARC Gloria o la ARA Libertad, ha navegado entre iguales: los hermanos de la hispanidad que tejen una red de amistad entre las armadas de España e Hispanoamérica.
Casi un siglo después de su botadura, el Capitán Miranda sigue zarpando, ahora como «embajador del mar» de un país pequeño que decidió llevar su bandera allí donde el viento quisiera soplar. Sus casi cien años son su mejor condecoración.
⚒ Constructor: Matagorda (SECN)