Historia y legado
El navío maestro de vida
y forjador de marinos.
Nació mercante y acabó siendo maestro de marinos. El 3 de diciembre de 1896 se botaba en el astillero Bay Yard de Anderson Rodger, en Port Glasgow, a orillas del Clyde, una barca de tres palos y casco de acero llamada Glenlee. Veintiséis años después, en 1922, la Armada Española la adquirió y la bautizó Galatea, nombre de una nereida de la mitología clásica, para convertirla en escuela flotante de guardiamarinas con base en Ferrol.
En sus cubiertas se aprendió el oficio durante casi cuatro décadas. En 1928 el Juan Sebastián de Elcano tomó el relevo en los grandes cruceros, pero el Galatea siguió formando marinos en tiempos difíciles: sorprendido en la mar por el estallido de la Guerra Civil, en julio de 1936, alcanzó Ferrol, y durante la Segunda Guerra Mundial lució grandes banderas españolas pintadas en los costados para proclamar su neutralidad.
El 15 de diciembre de 1959 terminó su último viaje de instrucción. Amarrado después en la Estación Naval de La Graña, en Ferrol, siguió enseñando como pontón escuela de maniobra hasta su baja definitiva en 1982. Fue, durante décadas, una parte inseparable de la vida ferrolana y de la memoria de los marinos que pasaron por sus palos: un símbolo del espíritu marinero de la hispanidad.
Tras un retiro que no estuvo a la altura de sus servicios, en 1993 regresó al Clyde que lo vio nacer. El 6 de julio de ese año recuperó el nombre de Glenlee y hoy, restaurado, es buque museo en Glasgow y forma parte de la flota histórica nacional británica. En Ferrol se conserva su mascarón de proa original, testimonio de una larga vida al servicio de la Armada: la de un buque que forjó el carácter de generaciones de marinos españoles.
⚒ Constructor: Anderson Rodger & Co., Port Glasgow